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Único
hijo varón entre cuatro hermanas, el Maestro
Ueshiba Morihei nació el 14 de diciembre de 1883
en la ciudad de Wakayama, teniendo que vivir, por tanto,
en el tiempo turbulento de la modernización del
Japón, por lo que se dedicó a establecer
un arte marcial que no resultara anacrónico y
pudiera hacer frente a las necesidades de sus contemporáneos.
El amor constante por las artes marciales tradicionales,
el aspecto humano dentro de la convivencia en este mundo,
el cuidado de no ser mal interpretado y un profundo
deseo de revivir el aspecto espiritual nacido de lo
tradicional, constituyen el objeto de su interés
principal en la divulgación de su arte. |
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De
contextura pequeña y débil, al punto tal
que su crecimiento llegó a preocupar mucho a sus
padres,concurría desde temprana edad a jugar a
un templo muy próximo a su vivienda, cultivando
la amistad de los monjes y facilitando, que ya a los siete
años conociera a la perfección los textos
sagrados de su credo. |
| A medida que O-sensei (gran maestro) iba
desarrollando su trabajo, no faltaron quienes dudaron
de su eficacia, llegando incluso a desafiar al maestro.
Lejos de aceptar las provocaciones, Ueshiba Sensei prefería
ignorar enemigos a combatirlos, lo cual le granjeó
nuevos discípulos. Solo en una ocasión,
y por la real imposibilidad de evitar el reto, acepta
combatir con un militar experto en el arte de Kendo (esgrima
japonesa). En el preciso momento del combate, cuando el
retador se dispone a atacar con el bokken (espada de madera),
Ueshiba Morihei presiente donde va a recibir el ataque.
Se adelanta al golpe, corta el avance del rival y entra
a su vez hacia el centro del cuerpo del oponente, a quién
derriba sin causarle ningún daño físico;
con esto evidencia su neta superioridad ante el adversario,
que opta por retirarse vencido. Luego del breve combate,
secando su cuerpo junto a un aljibe comprende que no fue
algo físico lo que lo hizo derribar a su rival.
Era algo más profundo; Ueshiba Morihei comenta
de aquella sensación: |
| "Cielo y tierra vibraron ante mí.
De la tierra brotó una nube de polvo de oro que
envolvió mi cuerpo, transformándome en oro
sólido, y en ese preciso instante me pareció
estar en el aire. En ese momento me brotó una lágrima
de felicidad" |
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“Hay que apaciguar la cólera
con la sonrisa”
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La
experiencia que mencionamos le ocurrió un día
de primavera en 1925, cuando el maestro tenía
42 años. Así menciona entonces el Aiki
(principio de unión, armonía) a raíz
de las experiencias vividas, las técnicas aprendidas
en esos últimos años y la evolución
que lograba en el plano espiritual.
Paulatinamente
su concepto fue transformándose a medida que
iban madurando sus pensamientos en torno a lo que estaba
creando. Del Kobi-jutsu se pasó al Aiki bujitsu,
posteriormente al Aikibudo....para , finalmente, acabar
por consolidarse el Aikido que conocemos hoy en día.
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